Federico Silva: Arte en Movimiento.


Así como se conoce a Cervantes por “El Quijote” y a Shakespeare por “Romeo y Julieta”, no obstante haber escrito miles de páginas más, muchos son los artistas cuya obra (y su correspondiente difusión, estudio y valoración) los convierte en referentes de una sola disciplina, de una pieza en especial o de un momento histórico específico, lo que hace que el espectador pierda de vista el conjunto de experiencia y experimentación que definen los márgenes de su existencia.

Bajo esa óptica, Leonardo es más que la “Gioconda”, en tanto que el arte contemporáneo es más que Demian Hirst o Gabriel Orozco, y Federico Silva mucho más que un Museo de escultura ubicado en San Luis Potosí, por lo que este documento que se encuentra en manos del lector pretende, más que un catálogo, ser un muestrario del genio de un artista que también experimentó con la ciencia y con la visión filosófica de un arte inmaterial.

Hacia los años setenta del siglo XX, personajes de la talla de Raquel Tibol y Luis Cardoza y Aragón discutían acerca del “Arte Cinético” que proponía el Maestro Federico Silva; propuesta inserta en el contexto tecnológico e industrial cuyo sello distintivo era la invectiva de sofisticados aparatos y objetos que comenzaban a poblar los hogares del mundo, y que daban a la sociedad una sensación de desplazamiento en el tiempo para echar un vistazo hacia el futuro.

Por ello resulta muy importante emprender una tarea de investigación integral que nos lleve a recuperar la aportación estética de aquellos actores fundamentales de la transformación del escenario artístico-cultural de nuestro tiempo, para valorar su obra más allá de lo que resulta evidente; específicamente, más allá del sólido testimonio de su escultura, en el caso del Maestro Federico Silva.

Es cierto que la trascendencia y la vigencia de toda obra de arte suele pasar por el tamiz admirativo del espectador; sin embargo, el verdadero artista difícilmente busca la fama o el reconocimiento ajeno, y sus afanes se orientan más hacia la perfección, sea de cada pieza o de la ejecución de la misma, así como a la epifanía que supone el acto creativo como una de las fuentes de espiritualidad más indefiniblemente bellas a las que puede aspirar un ser humano.

He aquí un ejemplo del arte trascendente y vigente de Federico Silva: Maestro del Arte en Movimiento y actor fundamental de la Cultura Viva de San Luis Potosí.

Armando Herrera Silva

Secretario de Cultura de San Luis Potosí